Cruzas por el terreno de mis lamentos, como luz menguante entre manantiales, unges el fondo de mis pensamientos con la química disuelta de tu madrigal. Pronto culminará el preámbulo vivencial despidiéndome con el verso y la melodía criolla; tal vez la tuya comience a vibrar dentro del tramonto, subrayando de la superficie los valladares como un aire lunar, vigilas sobre canales abrumantes en el transitar citadino. No más melancolías al pliegue sutil de mis cánticos rutinarios, abandonar el lienzo mágico sus diferencias, el ídolo convertido en leyenda cubrió el tabloide cósmico con luminosidad. Ansió que camines por la muralla de mis llantos como un centinela marino ante la calidez de la naturaleza y los factores que conforman su especie vegetal, mineral y animal.
martes, 13 de octubre de 2009
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