Alto giran los reflejos del sol, debajo trasciende la brisa marina – mis huellas exploran el germen de la tierra – luna entre aires campestres, nubes enlazan el arco iris – mis querencias indagaran el suelo fértil – la canción de los niños se origina sin esfuerzo de la nubosidad al agua, me decidí por la del cielo cósmico. Un trozo de la aurora divaga ante ángulos frondosos, mientras , el telón transparente con hendiduras de luces múlticolores sobre un rosal azul juguetea al torbellino. Mi alma, los momentos entenebrecidos en el umbral se conjugaron al plano con fragancia de jazmín, se humedece el tabloide citadino, conmuta la franja arenosa de espumas al viento.
martes, 13 de octubre de 2009
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