¡El alborada equivoca se disfrazo de hielo! Desde los ventanales turbios. La muchedumbre se transforma en aves; mientras, despierta la inquietud de un árbol genealógico que se cobija entre la cimiente frondosa. La aurora se extiende a lo amplio y ancho del coloso manantial, tupido de orquídeas y girasoles silvestres, un rubor marino aquieta los tonos disonantes en los tejadillos. ¡Tiembla la tierra! El cielo se humedece bajo la redondez atmosférica aperturándose la faz universal, eclipsa la metamorfosis ambiental, florecen las raíces del suelo empañado a fluidez primaveral y circulan tajantemente las aguas entre cauces térmicos.
martes, 13 de octubre de 2009
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