A nadie negaré que amo hondamente a una hermosa doncella; aunque la magia vinculante no es tan eficaz, al parecer existen factores que lo impiden, sin embargo, continuo cultivando el rosal que brilla en nuestro amorio. Cuán estupendo sería regocijarme en tus brazos, dar cabida al impulso afectivo, construir juntos el nidal aromatizado de madrigal, comprender los caprichos que niegan a que cedas una oportunidad entre ambos. Erradicar la ingratitud agolpante en tu desdén, tejer sueños de bonanza que enlacen la compatibilidad y se facilite la unión amorosa ¿Dónde has de hospedarte con tus encantos? Soslayar las trabas que nos limitan, entablar un diálogo comprensivo sin coyunturas ni disyuntivas, sea cual sea la decisión estoy preparado para decirte mi sentir, a la vez escuchar con atención tus palabras.
martes, 13 de octubre de 2009
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