El hacedor del cielo y la tierra fortalece con el manto de su justicia a todos quienes actúan bajo su palabra sin preferencia alguna... Bendiciéndole con su amor y gran poder en cada espacio de su vida, Él desea que entre nosotros exista equidad que nadie sea superior a otro sino que conforme a la ley divina está su delicia, Él perdona sus iniquidades, presto a cualquier hora para escuchar la oración de quien clama en silencio por la restauración del impío. Libera del cautiverio al oprimido, levanta al pobre y al desamparado de la aflicción. ¡Alabad a Dios! Por su infinita misericordia y sublime protección para con su pueblo, permitiéndole que entre a morar en su corazón y así pueda dirigir con sabiduría cada paso que pongamos en movimiento. Proclama a otras personas el evangelio, sé la luz ante aquellos que viven en tinieblas, no lo juzgues por su condición ni le desvalorices por su ignorancia, hazte entender que eres criatura de Dios, es necesario mantener una reciproca hermandad.
martes, 20 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada