Humillado en silencio acudí a tu destino, ¿ Por qué extraño tu presencia? Fui aventurado en el amor; toqué a tu ventana y allí percibí un corazón sin alas, deforme y herido que divago en las calles, adyacentes a una frontera de invierno frívolo y solemnes melancolías. Refleje temor por lo que podría acontecer, si me aceptarías como huésped o me expulsarías de ti... Permanecí callado a lo que tu expresarías, quizá observaste en mi otro nuevo arlequín ingenuo a tu paladar.
martes 20 de octubre de 2009
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